Trucos sexuales que nunca fallan (I)

¿Crees realmente tener tablas en los asuntos de cama o eres de los/las que no se salen de la posición del misionero?

Porque, amigos y amigas, está claro que en el sexo no todo son posturas de manual, y que al igual que cualquier juego, hay muchas estrategias para llegar al triunfo.

Unas medias en su punto justo de temperatura pueden dar mucho juego en la cama

Quién más, quién menos, cuenta con un abanico de armas secretas que siempre le han dado buenos resultados en la cama. Muchas de ellas, aunque no sepamos ni como se llaman, son compartidas en silencio por otra gente, conformando una especie de Gran Guía de Magia Sexual. El objetivo, claro está, es conseguir el disfrute máximo en nuestras relaciones y excitar a nuestro compañero hasta llegar al éxtasis. Para ello, van surgiendo nuevas variantes de posturas del kamasutra o se revisan los clásicos que siempre han funcionado y que los “magos del sexo” recopilan sin cesar.

Y es que los expertos en temas de “amor instintivo” saben bien que los trucos sexuales cambian como las modas y que lo que les funcionaba a nuestras generaciones pasadas tiene poca vigencia hoy en día. Renovarse o no morir… de placer. Allá van, pues, algunos trucos sexuales con los que seguro os anotáis un triple “O”.

-Sube la temperatura bajándola-
¿Cuántas veces hemos oído eso de que el placer y el dolor son dos caras de la misma moneda? Sin llegar a pronunciarnos en términos de sadomasoquismo, está más que demostrado que poner un poco al límite nuestros nervios nos produce una excitación sin igual. Y del mismo modo, para subirle la temperatura a tu compañero/a no hay mejor camino que el del hielo. Será el contraste de los sentidos, pero un truco que funciona siempre es recurrir a una tela sedosa (como podría ser una media) que haya visitado unas horas antes el congelador. Para los chicos, rodear el miembro con la gélida tela, moviéndola suavemente abajo y arriba provocará un placentero escalofrío que puede derivar en mucho más. La rapidez es una exigencia en esta técnica, ya que el calor corporal (el convencional y el fruto de la excitación) acabará con la magia del asunto en pocos minutos.

Otra forma de poner alguien a cien con la temperatura es hacer justo lo contrario: darle calor. Una técnica fácil y con buenos resultados es meter esa misma tela húmeda en el microondas unos pocos segundos. Ya calentita, la usamos también para acariciar con esmero su zona genital en el mismo movimiento descendente-ascendente. Lograremos tanto una dulce relajación de los sentidos como, en el hombre, la rápida excitación del miembro masculino por el aumento del flujo sanguíneo en la zona pélvica. Relaciones bien calentitas.

Continuamos en el siguiente post revelándoos más secretos.

Ponlos en práctica este fin de semana y esperamos tus comentarios

Fuente: educasexo.com, por David Cuní

¿Dolores durante las relaciones sexuales? Ponle Fin

El dolor en las  relaciones sexuales
¿El mero hecho de pensar en mantener relaciones sexuales ya te hace encogerte de dolor? Algunas mujeres sienten molestias e incluso dolor físico cuando practican el sexo. Si eres una de ellas, no te preocupes: tiene solución.

El dolor asociado a las relaciones sexuales es más frecuente de lo que se piensa. Generalmente se produce con la penetración y suele estar relacionado con algún tipo de trauma o miedo, es decir, que es un problema más psicológico que físico. Los casos más frecuentes suelen ser de dispareunia o de vaginismo.

La dispareunia es un problema de carácter sexual que se manifiesta con dolor genital derivado de la relación sexual y puede aparecer mientras se está manteniendo la relación o después. Si el dolor es frecuente, es decir, que cada vez que se mantiene una relación sexual se siente, puede acabar derivando en otro problema un poco más complejo que es el vaginismo.

Las mujeres que padecen vaginismo experimentan una contracción de los músculos perineales del tercio externo de la vagina que hace que la penetración sea imposible. Dicho movimiento muscular es involuntario y también hace que no puedan introducir un dedo en su vagina, ni ponerse un tampón o dejar que les hagan una exploración vaginal.

El vaginismo suele estar provocado por los mitos existentes en la sociedad acerca de la rotura del himen o el dolor de la penetración en las primeras relaciones sexuales. La presión que sienten muchas mujeres a la hora de mantener relaciones puede provocar que acaben teniendo ese miedo al sexo que se manifiesta en el vaginismo.

¿Qué maneras hay de evitar este miedo derivado en dolo físico? Hay una serie de medidas que puedes tomar, tanto psicológicas como físicas:

Lubricación, la clave del éxito: estar bien lubricada es una medida eficaz contra el dolor, ya que la penetración será menos molesta e incluso placentera. Si no eres capaz de lubricar suficientemente de manera natural, prueba con lubricantes genitales artificiales. En el mercado existen numerosas opciones que imitan bastante bien el flujo vaginal femenino.

-Si lo que te echa para atrás en las relaciones es la penetración, podéis probar otras prácticas también placenteras como la masturbación o el sexo oral. Es posible que si realizáis unos buenos preliminares estés bastante excitada y no solo la penetración te dolerá menos, sino que incluso te producirá placer y será algo que tu propio cuerpo te pida.

Confianza con tu pareja: habla con tu amante de tus problemas e intentad solucionarlos juntos. Si él sabe que sufres con la penetración podrá ser más cuidadoso y juntos podréis encontrar una solución.

-Libérate de tus miedos: intenta olvidar todos los prejuicios e ideas preconcebidas que tienes al respecto de la penetración, la rotura del himen o las relaciones sexuales en general. Olvida la culpabilidad o la presión que sientes al respecto (algo muy habitual debido a la presencia de la religión en la sociedad y la educación) y piensa que no hay nada de malo en ello porque, de hecho, no lo hay.

-Ayuda psicológica: si eres incapaz de olvidar tus traumas y de lograr unas relaciones sexuales sanas, placenteras y sin dolor, quizá deberías buscar la ayuda de un especialista que te ayude. A veces solos no podemos enfrentarnos a nuestros propios problemas, no hay nada de malo en pedir ayuda

Fuente: http://www.nosotras.com; Carmen López

¿Has sufrido dolor antes, durante y después del sexo? cuentanos tu historia