El arte de la nalgada según Mistress Susan

La experimentada dominatriz habló sobre esta práctica milenaria. Dice que la cosa no es llegar y ponerse a dar palmadas en las nalgas de los varones suplicantes de castigo. “Algunos tienen que quedar con el potito bien rojito para que se vayan felices”.

Mistress Susan es una elegante dominatriz que lleva 15 años en el negocio de la humillación y el sometimiento voluntario.

A lo largo de ese tiempo ha visto cientos de varones que solicitan ser amarrados y esposados. Otros le piden que, por favor, camine con sus zapatos taco de aguja sobre sus espaldas. Sin embargo, hay románticos que no cambian clásicos como la palma de la mano sobre las nalgas.

Según la experta, el “spanking” es uno de los juegos favoritos de dominación. Es tradicional el uso de las manos, palmetas, varillas y látigos que pueden ser de cuero o de materiales más gentiles. Pero ojo que la cosa no es llegar y dar nalgadas a tontas y a locas.

¿PALMADA O NALGADA?

-Es que yo soy malo: “Hay que saber hacer una introducción y generar un juego. Siempre se empieza por bajarles los pantalones y hacerles una introducción. Decirles ‘te has portado muy mal esta semana. Se te olvidó que tienes que hacer caso y ser sumiso’”.

-Una horita: “Hay clientes que buscan diferentes prácticas o tienen distintos fetiches, pero hay quienes llegan buscando exclusivamente nalgadas. Una sesión puede durar una hora o toda la tarde, si va intercalada con distintos juegos”.

-Sobre mis rodillas: “En cuanto a posiciones, algunos quieren usar el potro, otros ponerse en cuatro patas, pero lo más común en el caso de las nalgadas es que se pongan sobre mis rodillas y ahí reciban los golpecitos”.

-Cachetes colorados (y no de vergüenza): “Pero he visto videos y películas donde quedan magullados y sangrando. Yo nunca lo he hecho porque muchos son casados y no pueden llegar con marcas a la casa. Sin embargo, hay otros que hay pegarles más fuerte y tienen que quedar con el potito bien rojito para que se vayan felices a la casa”.

-San se acabó: La verdad es que no habiendo ningún tipo de sexo ellos acaban. Los pongo sobre mis rodillas y les pego, ellos se tocan y acaban. Incluso hay algunos que lo hacen sin ninguna estimulación. Pero eso es menos común”.

Fuente: http://www.lanacion.cl

Ya ti, ¿ te gusta que te den tus nalgadas? ¿Contratarías una Dominatrix?, ¿Cuál es tu fetiche?

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¿Quién manda a quién?

Desde las posiciones sexuales hasta los lugares para hacerlo suelen ser temas comunes que muchas veces pasan inadvertidos. Pero, qué pasa si él o ella desean algo diferente y quieren cambiar los roles establecidos. Quizás esta vez las órdenes cambien de voz, los jalones de pelo, nalgadasjuguetes estén a la orden. Eso sí, no valen machismos ni prejuicios.

4446587814_d718ba2ac3_o.jpg y “Dime quién es tu perra” le dice jalándole el cabello. “Tú lo eres” le responde. “Te gusta que te den duro, ¿no?”. Quizá te gusta oír deliciosas frases como esta, insultos o simplemente deseas que tu chica se vista de látex, coja las esposas y te enmarroque contra la cama. Puede que incluso le pidas que te grite, ordene que te jalonee un poco y quizá hasta clames porque te restriegue su látigo, hasta que ella haga un diestro movimiento y reviente el sonido muy cerca a ti. O, por el contrario, esta vez quieres que te trate bruscamente y no acepte excusas, que te exija lo que quiere, te utilice, se satisfaga.


Sea en ocasiones o en la rutina diaria, el poder juega un papel importantísimo en la relación y, cuando nos referimos específicamente al sexo, cobra un brillo muy particular. Hay hombres y mujeres a los que les gusta ser dominados, otro(a)s prefieren dominar y otro tanto puede jugar en ambos lados.

Lo cierto es que cada quien es diferente y el coctel de ímpetus puede ser muy variado. Por ejemplo, qué pasa si se juntan dos dominantes por excelencia, si ninguno quiere ceder y precisan llevar la batuta. Lo más probable es que el juego de seducción se vuelva más excitante aún debido a esa pelea por el mando, que la tensión se vuelva latidos, estos sudor y las feromonas terminen con esta lucha -o la continúen- por el bien de ambos. Lo cierto es que no hay nada más excitante que luchar por lo que se desea y cuando tienes un gran contrincante mejor.

ELLA TE DOMINA. Es tan delicioso este deseo, fantasía al fin, que, hay mujeres que se ganan la vida como dominatrices. Una dominatrix es aquella mujer que adopta el papel dominante en prácticas sexuales de bondage, dominación y sumisión o sadomasoquismo (cobra por participar en juegos eróticos).

Aunque también existe la figura del hombre dominante (se le llama “maestro”), las dominatrices son las más conocidas y cuya más se exalta. Hay clubes que pueden funcionar como salones de recepciones o salas de conciertos tradicionales pero tienen DJs residentes vestidas de cuero, DJs invitados  de otras partes del mundo, clientes con billeteras gordas y nombres pomposos. Este es un gran negocio, no solo por el juego sino por los secretos que se guardan.

Sin embargo, la mayoría de las dominatrices no son profesionales, sino dominantes vocacionales. Un dominante vocacional es una persona firme, enérgica y con control sobre sus relaciones, tanto sexuales como sociales. Mucho(a)s de nosotros lo somos, para felicidad de algunos sumiso(a)s.

Cuéntanos, ¿te gusta dominar o que te dominen?

Fuente: blogs.peru21.pe

Dominatrix por un día, ¿le gustará?

¿Eres de las que llevan las riendas en el sexo? Si no sabes cómo hacerlo sigue los consejos de Cosmo y sorprende a tu chico llevando la voz cantante en la cama.

Ser una chica dominatrix no es que tengas que convertirte en una experta en sado ni nada de eso. Si en tu cabeza proyectas la imagen de la típica chica vestida de negro y cuero lo que estás proyectando es un tipo de mujer que lleva las riendas en el sexo. Nuestra chica dominatrix es aquella que toma la iniciativa, le dice a su chico cómo moverse o lo que quiere que la hagan y no tiene pelos en la lengua a la hora de darle algunas órdenes entre las sábanas. Si crees que a tu chico le puede gustar que tomes esta postura, ¡no te cortes! No hay nada más placentero que experimentar, sobre todo en el sexo. Eso sí, respeta los límites que el te ponga y todo irá sobre ruedas. Te contamos algunas experiencias y trucos para que te conviertas en toda una novia dominatrix, ¡aunque sea por un día!

Si tu chico es quien siempre ha tomado la iniciativa en los últimos meses, nada le excitará más que el hecho de ver que ahora eres tú quien dice cuándo, cómo y hasta dónde. La idea de que tú dirijas la situación les excita pero además, les sube el ego. O eso dicen chicos como Gerardo, de 25 años. “Cuando mi novia se coloca encima de mí y me indica que cambie de postura, que la toque aquí o allá, que varíe la intensidad de mis movimientos, etcétera, sé y siento que soy su hombre y tengo la impresión de que me quiere tanto que no se cansará jamás de hacer el amor conmigo.”

La primera condición para ser una chica dominatrix y dirigir el concierto sexual con tu chico es ser sincera y provocarle cuando de verdad tengas ganas de sexo. En ese momento, acércate a él con una mirada juguetona y confiésale entre susurros que hoy quieres llevar la voz cantante y probablemente estará encantado de ceder a tus deseos. Una vez desnudos en la cama, colócate encima de él, cógele con cariño su “juguetito” y dirígelo hacia tu clítoris como si fuera un vibrador. Cuando te haya penetrado, sujétale las manos contra la cama o átaselas mientras te frotas contra él con movimientos circulares.

Otra de las posturas kamasutra en la que tendrás el control de la situación es tumbada sobre él en la posición del kamasutra del 69. Desde ahí podrás compaginar tus movimientos de cadera en sintonía con los de tu boca sobre su pene y conseguir que los dos disfrutéis a tope del sexo oral. Hazle saber qué ritmo prefieres y él estará feliz de acceder a tus deseos. Seguro.

En el siguinete link puedes encontrar todo lo necesario para ser una dominatrix:  www.erotikasexshop.com


¿Te gusta el sexo dominatrix? ¿Consideras que eres tú la que llevas la iniciativa? ¿Cuándo lo haces le gusta? Cuéntanos tus experiencias y cómo se lo toma tu chico cuando eres tú la que enciendes el fuego.